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He realizado un sueño.
En rápida travesía de cuatro días, desde Alicante a la isla de Lanzarote, recorrimos aproximadamente 960 millas náuticas. En Marina Rubicón de Lanzarote nos vimos obligados a sustituir la hélice averiada y en el Real Club Náutico de Las Palmas de Gran Canarias atracamos unos días para proceder al cambio de tripulación y preparar el Fortuna hasta dejarlo a son de mar. El día 9 de noviembre, tras la despedida de puerto haciendo sonar las bocinas y sirenas, espectáculo que emociona, iniciamos la travesía del océano que duró quince días, durante los cuales recorrimos 3.175 millas náuticas, para concluir avistando, a primeras horas de la madrugada del día 24 de noviembre, la isla de Barbados. Nos encontrábamos felices y llenos de ilusión, habíamos cumplido un sueño, por el cual procedía realizar un buen brindis. En la madrugada del día 25, después de hacer el necesario aprovisionamiento de ron Mount Gay, rito de experimentados marineros, pusimos proa a la Martinica, destino final de nuestro viaje, donde arribamos a medio día. Creo que la tradición manda que los marineros que han cruzado el Atlántico puedan llevar un pendiente en su oreja derecha, por si se confirma, me lo voy a comprar.
El maxi 82 Fortuna ha sido la embarcación elegida, navegar en el es una experiencia única e inolvidable, baste decir que hemos alcanzado velocidades punta de 18 nudos, con vientos portantes de 30 nudos y mar gruesa. El Fortuna participo, representando a España, en la regata de la vuelta al mundo de 1989 que se inició en Southampton (Inglaterra), ostentando el record de haber realizado, los días 7 y 9 de noviembre de 1989, los recorridos de 387 y 410 millas náuticas en 24 horas..En 2005, bajo la supervisión y diseño de su actual capitán, se reforma profundamente adoptando la forma y acomodación que actualmente tiene, cuyo resultado es la de un barco, aparejado en queche totalmente seguro y veloz. Ha sido una delicia navegar en el.
El rendimiento del barco depende, en buena medida, de su tripulación. Su capitán Antonio Escribano conoce perfectamente la embarcación y tiene una amplia experiencia como navegante oceánico y como regatista. Ninguno olvidaremos la exactitud y exigencia con la que ha dirigido las maniobras durante toda la de travesía, siempre aprovechando las mínimas condiciones que el viento nos deparaba. Sofía Moreno, primera de a bordo, ha colaborado de forma decisiva en la navegación y le ha sobrado tiempo para facilitarnos la máxima comodidad posible. Por último, Arancha Aranda,
colaborando con los dos anteriores, ha sido la artífice de hacer del Fortuna un excelente restaurante flotante.
No puedo terminar sin recordar y dar las gracias a todos mis compañeros de travesía. Nuestra convivencia ha sido perfecta, poniendo en evidencia las afirmaciones de los agoreros de siempre. Siempre recordaremos haber realizado juntos un sueño y cumplido una ilusión.
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