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He realizado un sueño.
Siempre me ha fascinado la mar, albergaba un sueño y acariciaba una ilusión: cruzar el océano Atlántico en un barco de vela. El pasado mes de noviembre he podido realizar mi sueño.
El viaje se inició en Alicante el pasado 26 de octubre. Se trataba de realizarlo en dos etapas, la primera desde Alicante a Las Palmas de Gran Canaria y la segunda desde ese puerto hasta la Martinica, de tal forma que pudieran participar en la travesía dos tripulaciones aficionadas, que por variadas razones no disponían de tiempo suficiente para efectuarla íntegramente, considerando que la misma duraría aproximadamente un mes. La tripulación aficionada, marineros incondicionales amantes de la mar y de la navegación, ha estado formada por siete personas durante la primera etapa hasta las Islas Canarias y por diez en la segunda hasta las Antillas. Nuestro principal objetivo era cumplir un sueño y, al propio tiempo, colaborar con la tripulación titular en todas y cada una de las faenas marineras que se precisan en una singladura de este tipo. Todos hemos puesto la máxima ilusión en realizar correctamente las maniobras que el capitán nos ordenaba, en vigilar durante las guardias nocturnas, en colaborar en las tareas de cocina y en hacer de nuestra estancia a bordo un recuerdo único e imborrable.
En medio del océano, por la noche, el firmamento es distinto, luce en todo su esplendor, el amanecer y especialmente el atardecer cautivan, la rápida llegada de los chubascos tropicales y la seguida visión del arco iris es un espectáculo incomparable. Las horas pasan admirando el cambiante color de la mar y la majestuosidad y el rumor de sus olas. En ningún momento hemos experimentado miedo, comprendemos mejor que la mar debe respetarse, cuando se enfurece nos pone en su sitio empequeñeciéndonos. Especialmente en dos jornadas el estado de la mar ha sido duro, nos ha hecho trabajar y sufrir, olas de cuatro o cinco metros y vientos de 30 nudos han sido sus protagonistas. No conviene olvidar las calmas, el silencio preside la mar, esta se torna plana, de tal forma que es difícil recordar que hace unas pocas horas estaba brava. |
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